Autora: Leanora Grin- Coach de Vida
En un mundo donde la autosuficiencia se celebra como
la cima del éxito personal, muchas personas han adoptado un estilo de vida de
hiperindependencia, creyendo que aceptar ayuda o recibir amor es un signo de
debilidad. Sin embargo, la realidad es que recibir es un arte, una habilidad
que muchas veces nos cuesta desarrollar, especialmente cuando venimos de
experiencias de vida que nos enseñaron a depender únicamente de nosotras/os
mismas/os.
¿Qué es la hiperindependencia y de
dónde viene?
La hiperindependencia es una respuesta psicológica
común en personas que han experimentado abandono, negligencia o situaciones en
las que no podían confiar en los demás para satisfacer sus necesidades. Según
estudios en psicología del apego, las personas que desarrollan un apego
evitativo tienden a ser excesivamente independientes como mecanismo de defensa
(Mikulincer & Shaver, 2016). Este tipo de apego se forma en la infancia
cuando un niño aprende que expresar necesidades emocionales no es seguro o bien
recibido. Como resultado, en la adultez, estas personas pueden tener
dificultades para pedir ayuda, recibir apoyo o incluso aceptar amor sin
sentirse vulnerables o en deuda.
Mi experiencia con la
hiperindependencia
Si alguien sabe de hiperindependencia, soy yo. Desde
pequeña aprendí que si quería algo, tenía que conseguirlo por mis propios
medios. Aprendí a no esperar nada de nadie, a ser mi propio pilar y a depender
solo de mí misma. Y, aunque eso me dio una gran fortaleza, también me robó algo
muy importante: la capacidad de recibir.
Durante años, rechazaba ayuda incluso cuando la
necesitaba, minimizaba los cumplidos y me incomodaba cuando alguien quería
hacer algo por mí. Pero el universo tiene maneras curiosas de enseñarnos lo que
necesitamos aprender. A lo largo de mi camino, he tenido experiencias que me
han obligado a detenerme y reflexionar: ¿Por qué me cuesta tanto aceptar lo que
los demás me ofrecen con amor? ¿Por qué siento que recibir me hace menos
fuerte?
Una de esas experiencias ocurrió recientemente. Después de años de ser la que siempre da, la que cuida, la que sostiene, me encontré en una situación donde tuve que aceptar ayuda, compañía y bondad sin condiciones, después de un leve accidente de auto. Y fue incómodo, porque mi instinto era rechazarlo, era demostrar que podía sola, que no quería ser un inconveniente para los demás. En el fondo me cuesta aceptar amor porque desde pequeña me enseñaron que no lo merecía, con constantes heridas de abandono. Pero al final, entendí que recibir no me hace menos, sino más humana, y que reconozco que soy merecedora de amor y de todo lo bueno del universo.
El impacto en la salud mental y
emocional
La incapacidad de recibir afecta profundamente
nuestra salud emocional y nuestras relaciones. Según un estudio publicado en Personality
and Social Psychology Review, recibir apoyo social de manera activa se
asocia con una mayor resiliencia y bienestar emocional (Feeney & Collins,
2015). Cuando nos negamos a recibir, nos aislamos, creamos barreras que nos
impiden conectar genuinamente con los demás y nos privamos de experiencias de
amor y cuidado mutuo.
Cómo practicar el arte de recibir
Si te identificas con esta lucha, aquí te dejo
algunas formas de empezar a abrirte a recibir:
- Practica la gratitud consciente: Cuando
alguien te dé algo, ya sea un cumplido, un favor o su tiempo, en lugar de
rechazarlo o minimizarlo, simplemente di: "Gracias."
- Observa tus pensamientos: Pregúntate qué historia te
cuentas cuando alguien quiere ayudarte. ¿Crees que te hace ver débil? ¿Qué
estás en deuda?
- Empieza con pequeños gestos: Acepta un cumplido sin
justificarlo, deja que alguien te ayude con algo sencillo, permite que los
demás te cuiden sin sentir culpa.
- Recuerda que dar y recibir son parte del mismo flujo: No es egoísta recibir; al contrario, permite que los demás
experimenten la alegría de dar.
Conclusión: Abrir el corazón al
equilibrio
Recibir es tan importante como dar. La vida es un ciclo constante de energía, y cuando nos permitimos recibir, también abrimos espacio para dar desde un lugar más auténtico y lleno. La hiperindependencia nos enseña a sobrevivir, pero aprender a recibir nos enseña a vivir plenamente.
Si este tema resonó contigo, me encantaría leer tus
experiencias. Escríbeme a mi correo o sígueme en mis redes sociales: 📩
vibrabonitocoaching@gmail.com
📱 Instagram: @Noraisis y TikTok:
@Coachdevidanorahyvette
🌎 Nueva página digital: https://vibrabonitocoaching.my.canva.site/
Porque merecemos recibir tanto como damos seamos luz y aprendamos recibir luz.
Vibra Bonito
Referencias
- Feeney, B. C., & Collins, N.
L. (2015). A new look at social support: A theoretical perspective on
thriving through relationships. Personality and Social Psychology
Review, 19(2), 113–147.
- Mikulincer, M., & Shaver, P. R. (2016). Attachment in adulthood: Structure, dynamics, and change. Guilford Publications.

.png)
Comentarios
Publicar un comentario